De la frialdad de la estepa siberiana surge un corazón caliente. La ventaja de sus tetas luminosas hacen que las noches blancas de San Petersburgo sean mucho mas blancas, tirando a leche.

 
     
     
 

ˇ Qué salto, señores !ˇ Que salto !ˇ Ni el del tigre !