Según datos
recogidos en el diario 'New York
Times', "las empresas de curtido
de piel americanas que sirven la
industria de coches compran el
20 por ciento de los 36 millones
de pieles producidas en el país.
Esa cifra supone aproximadamente
cuatro metros cuadrados por
vaca, esto es, 150 kilómetros
cuadrados de piel, con los que
"se podría tapizar Manhattan dos
veces y media".
"A pesar de estas cifras
espantosas", afirma PETA, los
fabricantes de automóviles que
emplean el cuero tratan de "autoexculparse"
de la responsabilidad
argumentando que el cuero es "un
producto más, necesario para su
industria".