Ante ello, PETA
hace un
llamamiento a
estos
distribuidores
para que
detengan la
oferta de
pieles, y a los
fabricantes de
vehículos de
lujo para que
incluyan entre
su oferta
modelos que no
estén
embellecidos con
cuero en su
interior.
"Debido a las
empresas que se
lucran a cambio
de matar
animales, los
fabricantes de
coches
triplicaron el
empleo del cuero
entre 1982 y
1992, una cifra
que a su vez se
duplicó en los
cinco años
siguientes y que
actualmente
sigue
aumentando",
recuerda la ONG.