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La batalla abierta por el
control de los aeropuertos del norte de España y el «boom» de las
compañías aéreas de bajo coste no deben hacer olvidar que éstas han
estado y están en el punto de mira de las autoridades europeas, que
miran con lupa cómo se financian para operar desde los aeropuertos. En
el caso de Ryanair, la Comisión Europea obligó a la compañía irlandesa,
que preside el excéntrico Michael O'Leary, a devolver 4 millones de
euros por haber recibido ayudas directas a la financiación de pasajes
para instalarse en el aeropuerto belga de Charleroi. |